"La Capacitación Técnica en Chile"

 

“FUNDAMENTOS SINAMI: La capacitación técnica en Chile”

 

Fuente: Sr. Miguel González – Director Ejecutivo OTEC Altec y Secretario General SINAMI.

 

 

Diagnóstico

La educación técnica es crucial para mejorar la competitividad de la industria y del país, pero sus falencias están en la base del modelo perjudicando la eficacia del mismo. Tal paradoja no es ajena para el Sindicato Nacional del Montaje Industrial SINAMI, entidad que en numerosas ocasiones ha propuesto encabezar un encuentro tripartito -con el Gobierno y empresarios- para enfrentar con éxito las oportunidades que ya están en marcha, como herramienta de desarrollo y también de igualdad de oportunidades.

Sólo en proyectos, Chile tiene una perspectiva de inversión aproximada de 50 mil millones de dólares, los que se deben concretar hacia el 2018. Así, lo que debería ser una gran noticia, nos expone con crudeza un gran vacío: no hay una cantidad de mano de obra calificada en el país que cubra tales exigencias.

Este impulso notable de la inversión minera está directamente relacionado con el actual precio del cobre. Codelco debe invertir ocho mil millones de dólares sólo para mantener su actual nivel; BHP Billinton (la segunda minera más grande del mundo) tiene proyectos por cinco mil millones; AngloAmerican, por mil 700 millones y Antofagasta Minerals, con otros dos mil millones más. Entre otras inversiones, si agregamos los proyectos mineros no metálicos, proyectos de energéticos,( hidroeléctricas y Termoeléctricas) proyectos de área químicas (petróleo, celulosas) y proyectos de infraestructuras.

Tales faenas, en mano de obra, requerirán más de 100 mil trabajadores especializados en construcción industrial, básicamente del montaje, en los próximos siete años. Ese hecho implica para las empresas, traer técnicos trabajadores extranjeros para que participen de estos proyectos. Hablamos de soldadores, eléctricos, mecánicos, gente especialista en cañerías, estructura y todo lo que tiene que ver con construcción industrial. Plazas de trabajo que podrían ocupar estudiantes y trabajadores chilenos si se les educara o capacitara adecuadamente.

Sin embargo - y en momentos de gran debate en Chile por la educación que requerimos - vemos que la educación no apunta a resolver los temas propios del país, teniendo las soluciones a la mano. Cuando viene una inversión de esta envergadura a Chile, nos damos cuenta que todo lo que se ha gastado en educación y capacitación no ha apuntado a donde debiera, con un buen estudio previo para preparar personal técnico, especializado en esta área, porque éste es el fuerte de Chile y obviamente porque las fuentes de trabajo están allí aseguradas- Decimos y repetimos que el cobre es “el sueldo de Chile”, pero no preparamos a nuestra gente para hacer productiva esa “viga maestra”.

 

Técnicos de calidad

En Chile hay una proporción de tres universitarios por técnico. Lo inverso de lo que pasa en los países desarrollados. Si bien, a través de Sence, el Estado incentiva la capacitación de los trabajadores, esta aparece como un paliativo frente al déficit de inversión y calidad que tiene la educación técnica secundaria y superior. Un diagnóstico que coincide con un estudio realizado por el Programa Interdisciplinario de Investigación en Educación (PIIE), con fondos del Ministerio de Educación. Sus resultados indican que en el 62,8% de los liceos técnicos no se aplica el currículum de forma adecuada y que de los 92 mil alumnos que egresan cada año de estos colegios, sólo el 40% hace su práctica y se titula.

Si a lo anterior se suma que  muchos egresados de la educación técnica, no trabajan en las carreras que estudiaron ya que el mercado no está en las ramas que recibieron formación o porque la enseñanza que se les entregó fue deficitaria, estamos, definitivamente ante un tema país. De hecho, las autoridades de Educación han reconocido que este es un gran tema y una comisión se interiorizó hace un par de años en qué es lo que tienen que aprender los jóvenes, cuáles son las competencias que tienen que desarrollar a nivel medio y cuáles son las que se tienen que ir desarrollando en el nivel superior.

A los jóvenes se les indica como camino único la universidad y eso relevante, ya que cuando exigimos excelencia académica, estamos reproduciendo una situación de inequidad, porque los liceos técnicos profesionales concentran los mayores índices de vulnerabilidad escolar y es difícil que alcancen esos estándares.

Todo apunta a desarrollar un acuerdo social sobre qué vamos a entender por una institución que está en condiciones de dar formación técnica, pues hoy tenemos un sistema de acreditación que está construido con criterios del sistema universitario, en circunstancias que acá se necesita gente con mucha experiencia en el sector productivo y que sean capaces de trasladar ese conocimiento a la sala. La experiencia es la base de ese acuerdo en materia de educación, formación y capacitación técnica.

Por lo mismo, es evidentemente urgente sentar las bases para una educación y capacitación que se funde en las necesidades que tendrá a futuro el país. Por ejemplo, Chile tiene que redefinir su matriz energética, pero no sacamos nada si no tenemos las personas adecuadas para que construyan las plantas que se decidan realizar, para que no nos pase lo mismo que con el Transantiago.

El SINAMI cuenta con un Organismo Técnico de Capacitación (OTEC), pero su apuesta apunta a una mirada país y las políticas públicas de educación para poner los recursos donde hay que hacerlo.

En Chile no se piensa en la educación técnica ni en la capacitación en forma seria, pese a que el país debe preparar a gente con nuevas habilidades. Por ejemplo, en Punta Arenas, la mano de obra prioritaria era petrolera. Hoy es gasífera. En el norte, la mano de obra está especializada en minas a tajo abierto, pero de aquí a cuatro años -o menos- vamos a necesitar gente para minas subterráneas. Por eso nos preguntamos si estamos haciendo algo como país al respecto. Desde la mirada sindical el tema también tiene importancia pues un obrero especializado tiene mejor sueldo y siempre va a tener más posibilidades de hacerse respetar y de aportar más integralmente al país.

 

PROPUESTA

  Identificación

1.     Para realizar un trabajo serio en esta área es fundamental un diagnóstico adecuado que permita una identificación real de las necesidades de mano de obra que implica la realización y desarrollo de los nuevos proyectos de inversión. SINAMI, en conjunto con las empresas inversionistas, puede desarrollar este análisis.

 

Certificación

2.     Asimismo, es precisa una evaluación profesional que haga efectiva la Certificación de competencias de los trabajadores. De acuerdo a su especialidad y categoría. Cabe destacar que en la actualidad no existe una certificación estándar, para las diferentes categorías y especialidades en las faenas.

 

3.     De acuerdo a los resultados de la Certificación, esta nos entregará un diagnóstico del nivel de conocimiento y habilidades de los trabajadores, con locual  se deben diseñar los programas de capacitación, pues sólo de esa manera sabremos qué áreas son las deficitarias en materia de competencias y regularización de estudios y desempeño.

 

Financiamiento

4.     Lo anterior se puede realizar con diversas modalidades de financiamiento, a saber:

-       Financiamiento Sence, (pre-contratos de capacitación).

-       Contrato de trabajo previo a certificación de competencias laborales(por lo tanto, el proceso de certificación, debería ser vía Sence).

-       Capacitación del gobierno a través de municipalidades, previa comunicación con proyectos que se ejecuten en las zonas, en comisiones tripartitas: Municipio, Proyectos, Sindicato.

-       Capacitación en proyectos, vía Sence en proyectos (lo que hoy se realiza).

 

 

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